muchachito
09-30-2008, 12:13 PM
Articulo publicado en el Periodico La Prensa - Panama, Panama.
Muy interesante, para aquellos que estan listos para votar, y botar a otros.
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PARA REFRESCAR LA MEMORIA.
A sacar los pañuelos
1083454CARLOS GUEVARA MANN
opinion@prensa..com
Hace 20 años, cuando estábamos en plena lucha civilista, todos –o casi todos– los altos mandos de este gobierno remilitarizador gozaban con la represión al pueblo. Hay que mencionar a los más conspicuos gozadores para refrescarle la memoria a más de un ingenuo, pusilánime o demócrata –cristiano que no reacciona ante la bárbara estructura de militarismo y espionaje que nos han impuesto el pequeño Torrijos y su carnal Triple D.
Balbina Herrera, entonces de Periñán –'la Roja', como la llamaban sus copartidarios– encabeza la lista. Alcaldesa de San Miguelito, instrumento de la represión norieguista y organizadora de agresivos culecos en honor del dictadorzuelo de turno, durante el juicio a Noriega fue la testigo No. 13 de su defensa. Zarina del Mivi en el gobierno del hijo del tirano y presidenta del partido ramplón deshonesto (como lo llamaría Xavier), ahora aspira a la Presidencia de la República. No hay que fumar marihuana ni opio para imaginarse cómo lidiaría con sus oponentes si conquistara su ambicionada posición.
Benjamín Colamarco, el batallonero servidor del noriegato, fue jefe de la pandilla que atacó a la nómina presidencial de la ADO–Civilista en Santa Ana. (Los demócrata–cristianos, autodenominados 'populares', hoy se abrazan con quien ayer ejecutó el ataque a su líder histórico). Durante la invasión se escondió en el hospital Santo Tomás. Al poco tiempo encontró refugio en la 'universidad' inventada por 'tía Berta' a su imagen y semejanza. De allí lo sacó el gobierno del pequeño Torrijos para hacer autopistas y cintas coimeras que, evidentemente, serán investigadas en el próximo gobierno civilista.
Delgado Diamante, protegido de Noriega, hizo aspavientos de ofrendarle su vida al dictador. Pero, a la hora de la pelea, dejó el plumero y tomó las de Villadiego. Según la Comisión de la Verdad tiene un pasado de horror. Fue el brazo militar que ejecutó en el Tribunal Electoral el despojo y fraude de las elecciones de 1984, dándole por menos de 2,000 votos a Fraudito Barletta la Presidencia del República en perjuicio de Arnulfo Arias. Su secuaz Severino Mejía, otro mandadero de Noriega, dejó evidenciada su peligrosidad para el sistema democrático en los artículos que publicó en los diarios después de la invasión. Algún periodista acucioso debería darse a la tarea de compilarlos y reproducirlos.
Juan Carlos Navarro, fiel adulador del dictador –a quien le organizaba seminarios en universidades extranjeras– le suplicaba a Noriega que lo corrigiera y lo regañara si no actuaba, en todo momento, de acuerdo con la voluntad del tirano. Héctor Alemán, apodado 'Norieguita' (claramente, por su benevolencia y humanidad), comandaba hordas de empleados públicos adictos al régimen, cuya única misión era la de aterrorizar a los simpatizantes del sistema democrático.
A la lista habría que agregar muchos nombres más, pero para cerrar con broche de oro hay que aludir al pequeño Torrijos. Nos ha traído una 'patria nueva' cuyos frutos han sido una deprimente mediocridad, una venalidad sin medida, un escandaloso clientelismo y un sinnúmero de desastres (porque, encima, es más salado que calzoncillo de pescador).
La muletilla de su campaña fue un chiste cruel.. Hoy hay menos seguridad ciudadana, más informalidad laboral y, por doquier, cerros de corrupción que hubiesen escandalizado al mismísimo Toro. Mientras tanto, el pueblo vive las angustias de su dejadez. Con una irresponsabilidad que raya en lo inverosímil, ha hecho de la remilitarización su principal legado, sin importarle el daño causado a la democracia y al futuro de los panameños.
Como lo advirtió Miguel Antonio Bernal, ha colocado nuestras libertades en 'la guillotina del militarismo', lo cual es motivo de orgiástica satisfacción para quienes emergieron de las entrañas de una dictadura procaz y nauseabunda.
Ha llegado el momento de enfrentar el nacimiento del monstruo con las mismas consignas que nos hicieron fuertes durante la lucha civilista. En la protesta de hoy, ante la asamblea de eunucos que se rindió ante el pequeño Torrijos, deben relucir los pitos, las pailas y los pañuelos. Y los rollos de papel higiénico. A ver si así se terminan de percatar los diputados de la indignación ciudadana que su entreguismo ha generado y se convencen de que el pueblo les dará sopa de raya el 3 de mayo como no rechacen de un tajo los decretos de la remilitarización.
P.S.: Quienes se han dado a la tarea de circular por internet el certificado de matrimonio de Chavina quieren con ello hacer ver que tiene vínculos con el extremismo islámico. A lo que contestan los partidarios de la Gata con Botas que su contrincante es pariente del mismísimo Osama, por el lado de los Bin. Moraleja: cualquiera que sea el candidato del partido ramplón deshonesto, si llega a la presidencia lo que nos espera es un régimen de terror, peor que el del mulá Omar en Afganistán. Hagamos lo imposible por impedir ese desenlace..
El autor es catedrático de ciencias políticas y fue director general de Política Exterior
Muy interesante, para aquellos que estan listos para votar, y botar a otros.
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PARA REFRESCAR LA MEMORIA.
A sacar los pañuelos
1083454CARLOS GUEVARA MANN
opinion@prensa..com
Hace 20 años, cuando estábamos en plena lucha civilista, todos –o casi todos– los altos mandos de este gobierno remilitarizador gozaban con la represión al pueblo. Hay que mencionar a los más conspicuos gozadores para refrescarle la memoria a más de un ingenuo, pusilánime o demócrata –cristiano que no reacciona ante la bárbara estructura de militarismo y espionaje que nos han impuesto el pequeño Torrijos y su carnal Triple D.
Balbina Herrera, entonces de Periñán –'la Roja', como la llamaban sus copartidarios– encabeza la lista. Alcaldesa de San Miguelito, instrumento de la represión norieguista y organizadora de agresivos culecos en honor del dictadorzuelo de turno, durante el juicio a Noriega fue la testigo No. 13 de su defensa. Zarina del Mivi en el gobierno del hijo del tirano y presidenta del partido ramplón deshonesto (como lo llamaría Xavier), ahora aspira a la Presidencia de la República. No hay que fumar marihuana ni opio para imaginarse cómo lidiaría con sus oponentes si conquistara su ambicionada posición.
Benjamín Colamarco, el batallonero servidor del noriegato, fue jefe de la pandilla que atacó a la nómina presidencial de la ADO–Civilista en Santa Ana. (Los demócrata–cristianos, autodenominados 'populares', hoy se abrazan con quien ayer ejecutó el ataque a su líder histórico). Durante la invasión se escondió en el hospital Santo Tomás. Al poco tiempo encontró refugio en la 'universidad' inventada por 'tía Berta' a su imagen y semejanza. De allí lo sacó el gobierno del pequeño Torrijos para hacer autopistas y cintas coimeras que, evidentemente, serán investigadas en el próximo gobierno civilista.
Delgado Diamante, protegido de Noriega, hizo aspavientos de ofrendarle su vida al dictador. Pero, a la hora de la pelea, dejó el plumero y tomó las de Villadiego. Según la Comisión de la Verdad tiene un pasado de horror. Fue el brazo militar que ejecutó en el Tribunal Electoral el despojo y fraude de las elecciones de 1984, dándole por menos de 2,000 votos a Fraudito Barletta la Presidencia del República en perjuicio de Arnulfo Arias. Su secuaz Severino Mejía, otro mandadero de Noriega, dejó evidenciada su peligrosidad para el sistema democrático en los artículos que publicó en los diarios después de la invasión. Algún periodista acucioso debería darse a la tarea de compilarlos y reproducirlos.
Juan Carlos Navarro, fiel adulador del dictador –a quien le organizaba seminarios en universidades extranjeras– le suplicaba a Noriega que lo corrigiera y lo regañara si no actuaba, en todo momento, de acuerdo con la voluntad del tirano. Héctor Alemán, apodado 'Norieguita' (claramente, por su benevolencia y humanidad), comandaba hordas de empleados públicos adictos al régimen, cuya única misión era la de aterrorizar a los simpatizantes del sistema democrático.
A la lista habría que agregar muchos nombres más, pero para cerrar con broche de oro hay que aludir al pequeño Torrijos. Nos ha traído una 'patria nueva' cuyos frutos han sido una deprimente mediocridad, una venalidad sin medida, un escandaloso clientelismo y un sinnúmero de desastres (porque, encima, es más salado que calzoncillo de pescador).
La muletilla de su campaña fue un chiste cruel.. Hoy hay menos seguridad ciudadana, más informalidad laboral y, por doquier, cerros de corrupción que hubiesen escandalizado al mismísimo Toro. Mientras tanto, el pueblo vive las angustias de su dejadez. Con una irresponsabilidad que raya en lo inverosímil, ha hecho de la remilitarización su principal legado, sin importarle el daño causado a la democracia y al futuro de los panameños.
Como lo advirtió Miguel Antonio Bernal, ha colocado nuestras libertades en 'la guillotina del militarismo', lo cual es motivo de orgiástica satisfacción para quienes emergieron de las entrañas de una dictadura procaz y nauseabunda.
Ha llegado el momento de enfrentar el nacimiento del monstruo con las mismas consignas que nos hicieron fuertes durante la lucha civilista. En la protesta de hoy, ante la asamblea de eunucos que se rindió ante el pequeño Torrijos, deben relucir los pitos, las pailas y los pañuelos. Y los rollos de papel higiénico. A ver si así se terminan de percatar los diputados de la indignación ciudadana que su entreguismo ha generado y se convencen de que el pueblo les dará sopa de raya el 3 de mayo como no rechacen de un tajo los decretos de la remilitarización.
P.S.: Quienes se han dado a la tarea de circular por internet el certificado de matrimonio de Chavina quieren con ello hacer ver que tiene vínculos con el extremismo islámico. A lo que contestan los partidarios de la Gata con Botas que su contrincante es pariente del mismísimo Osama, por el lado de los Bin. Moraleja: cualquiera que sea el candidato del partido ramplón deshonesto, si llega a la presidencia lo que nos espera es un régimen de terror, peor que el del mulá Omar en Afganistán. Hagamos lo imposible por impedir ese desenlace..
El autor es catedrático de ciencias políticas y fue director general de Política Exterior